Voice Studio

Grabar una pista de audio aparte mientras se filma un vídeo en el iPhone

Respuesta corta: con un segundo teléfono, colocado pensando en el sonido y no en el plano, grabando con una app de audio normal en vez de con la cámara. El vídeo se queda con la imagen; un archivo .m4a aparte se convierte en el audio que de verdad se usa, una vez que se encajan los dos en el montaje.

La imagen suele ser lo que se revisa antes de grabar —si el encuadre está bien, si hay luz suficiente— y el sonido es el que caiga, desde donde haya acabado el teléfono. Eso funciona al revés en cualquier vídeo donde lo importante es alguien hablando: una entrevista, un testimonio, hablar a cámara, un tutorial. La solución no es una mejor app de cámara. Es grabar el audio por su cuenta, desde una posición elegida para oír bien a esa persona, y tratar el audio propio del vídeo como una referencia que igual no acaba usándose.

Por qué el audio integrado suele ser el punto débil

Un teléfono que filma vídeo hace dos trabajos con un solo micrófono en un solo sitio: captar una imagen que se vea bien desde donde está encuadrada, y captar sonido desde ese mismo sitio, le convenga o no al sonido. Esas dos posiciones casi nunca coinciden. Un teléfono lo bastante atrás para meter a alguien en el plano suele quedar más lejos de su boca de lo que toleraría cualquier grabación pensada solo para captar esa voz, y la distancia es el factor que más pesa en cómo sale una grabación, por delante del micrófono que la capta o de cualquier ajuste de calidad. La imagen del vídeo puede salir perfecta mientras el audio es la grabación de una sala con alguien hablando en algún punto de ella.

Nada de eso es un defecto de una app en concreto. Es el mismo teléfono, con el mismo único micrófono, haciendo un trabajo para el que no estaba colocado, porque no podía estar en dos sitios a la vez.

Por qué hace falta un segundo dispositivo y no una segunda app

El atajo que parece obvio es tener una app de grabación de voz y la app Cámara abiertas a la vez en el mismo iPhone. No funciona: al empezar un vídeo, la app Cámara pide el control del micrófono a iOS, y una grabadora que ya estuviera en marcha en ese mismo teléfono se pausa mientras dure el vídeo, igual que la pausaría una llamada. Solo una app puede tener el micrófono de un iPhone en un momento dado, así que dos capturas independientes y sin cortes del mismo instante en un solo dispositivo no es algo que permita el propio hardware, sea cual sea el par de apps que se elija.

Un segundo dispositivo aparte evita todo el problema, porque ahora hay dos micrófonos en vez de uno peleando por la misma entrada. Un teléfono filma y mantiene el plano; un segundo teléfono, un iPad, o cualquier otro aparato con una app de grabación de voz, se coloca donde el audio salga bien de verdad —cerca de quien esté hablando— y capta solo sonido, todo el tiempo que haga falta, sin ninguna sesión de vídeo cerca que pueda interrumpirlo.

Dónde colocar el segundo dispositivo

Colócalo como colocarías cualquier grabación en la que estar cerca importa más que nada: junto a quien habla, apuntando hacia su boca en vez de tumbado sobre una mesa captando toda la sala, y fuera del plano que encuadra la cámara. Unos pasos más cerca de lo que parece necesario normalmente sigue sin ser demasiado —la distancia entre «entra en el plano» y «suena lo bastante bien» es justo lo que este segundo dispositivo existe para salvar.

Si hay más de una persona hablando —una entrevista con dos sillas, una conversación en una mesa— aplica la misma lógica que al grabar una reunión: un dispositivo cerca de cada persona funciona mejor que uno solo intentando oír a las dos desde el medio.

Conseguir un punto de sincronización

En cuanto imagen y sonido son dos archivos separados, hay que decirle al programa de montaje cómo encajan en el tiempo, y aquí nada lo hace solo —no existe una función que lea un archivo de vídeo y lo empareje automáticamente con una grabación de audio aparte. El truco de siempre sigue funcionando con un teléfono: un sonido único, seco y claro, justo al principio, que capten a la vez tanto el audio propio de la cámara como la grabación aparte —una palmada, un chasquido, un golpe en la mesa. Al alinear ese pico en las dos formas de onda dentro del editor, el resto de la línea de tiempo encaja solo.

Poner una marca justo en el momento de la palmada deja un punto de referencia dentro de la propia grabación de audio, así que encontrar después ese instante exacto es tocar la marca en vez de recorrer toda la toma escuchando a ver dónde estaba.

Qué ajuste de calidad importa aquí de verdad

Para alguien hablando, el nivel estándar suele bastar —el límite de claridad para el habla lo marca la distancia y la sala mucho antes que la frecuencia de muestreo, y una grabación cercana y silenciosa en calidad estándar gana siempre a una lejana y ruidosa en ultra. Los niveles superiores existen para cuando la grabación en sí interesa más allá del habla; resérvalos para cuando haya un motivo concreto para querer ese margen extra, en vez de escoger el nivel más alto por defecto. Todos los niveles graban AAC mono en un archivo .m4a, que es justo lo que necesita un editor para meterlo como una pista de audio más —nada de encajar con la imagen exige estéreo ni otro formato.

Meter el audio en el montaje

El archivo .m4a sale igual que cualquier grabación: se comparte o se exporta directamente desde la app, se pasa a un ordenador por AirDrop o por la app Archivos, o se saca junto con el resto de una carpeta si es más cómodo para varias tomas a la vez. Desde ahí se mete en el programa que esté montando el vídeo como su propia pista de audio, sincronizada con la palmada y, a partir de ese punto, tratada como el audio real mientras la pista propia del vídeo se silencia o se deja solo como respaldo.

Cómo encaja Voice Studio en todo esto

Voice Studio graba AAC mono en un archivo .m4a con el nivel de calidad que elijas, por su cuenta, sin necesitar nada más para poder usarlo en otro sitio —no hace falta un paso aparte para llegar a un archivo de audio normal, porque ya lo es. Poner una marca en el momento de la palmada da el punto de sincronización sin tener que buscarlo después a oído, y como la app está declarada para audio en segundo plano, el segundo teléfono puede quedarse boca abajo o con la pantalla bloqueada durante toda la toma sin que la grabación se detenga. No tiene funciones de vídeo propias —emparejarla con lo que sea que esté filmando, en un segundo dispositivo, es todo el método.

Preguntas frecuentes

¿Puedo grabar audio y filmar vídeo a la vez en el mismo iPhone?

No con dos apps separadas. Empezar un vídeo toma el control del micrófono, lo que pausa una app de grabación que ya estuviera en marcha en ese mismo teléfono mientras dure el vídeo —solo una app puede tener el micrófono de un iPhone a la vez.

¿Qué ajuste de calidad conviene para una pista de audio aparte?

Estándar suele bastar para alguien hablando: estar cerca del micrófono importa mucho más que el nivel de calidad. Deja los niveles superiores para cuando haya un motivo concreto para querer más margen del que necesita el habla.

¿Cómo encajo después una pista de audio grabada aparte con el vídeo?

Con un punto de sincronización compartido: una palmada o un sonido seco al principio que capten tanto el audio propio de la cámara como la grabación aparte. Alinear ese pico en las dos formas de onda dentro de un editor sincroniza el resto de la línea de tiempo.

¿La grabación aparte tiene que ser en estéreo para encajar con el vídeo?

No. Todos los niveles de calidad graban en mono, y una sola pista mono se mete en el montaje de un vídeo como cualquier otra pista de audio, sea cual sea la forma en que se grabó el sonido propio del vídeo.

Pruébalo en Voice Studio

Voice Studio graba, transcribe dentro de tu iPhone y archiva cada nota por hora y lugar, para que la idea que se te ocurrió en el coche siga estando localizable el mes que viene.

Descargar en el App Store

Descarga gratuita · iPhone y iPad · iOS 16.4 o posterior