Voice Studio

Cómo grabar una entrevista con el iPhone

Un teléfono es una grabadora de entrevistas realmente buena mientras respetes su única debilidad: tiene un micrófono pequeño y no sabe cuál de los dos está hablando. Todo lo que sigue se deriva de ahí.

Pregunta primero, y graba la pregunta

La ley sobre consentimiento varía: en unos sitios basta con que consienta una de las partes, en otros hacen falta todas. Los contextos periodísticos y de investigación añaden sus propias reglas encima. La respuesta práctica universal es preguntar sobre la grabación: empieza a grabar y di quién eres, la fecha y «¿te parece bien que lo grabe?», y deja que conteste. Diez segundos, y el asunto queda zanjado para siempre.

Si piensas publicar, dilo en ese momento y no después. La gente responde distinto cuando lo sabe, y enterarse tarde es peor para todos.

Colocación para dos personas

El micrófono de un teléfono es omnidireccional, así que oye la sala tanto como te oye a ti. La distancia lo decide todo.

La cafetería es el error clásico. Lo que a tu oído es un fondo agradable, para un único micrófono sin direccionalidad es un muro de ruido situado exactamente donde está la voz. Una sala silenciosa gana a un buen equipo en una sala ruidosa, siempre.

Antes de empezar

Durante: marca, no escribas

Tomar apuntes completos durante una entrevista te cuesta el contacto visual, y eso te cuesta la entrevista. Como el audio lo tiene todo, anota solo lo que el audio no te puede dar: el momento en que ha pasado algo interesante.

Marcar un momento según ocurre —un toque— te deja una línea en la onda a la que puedes saltar directamente. En la práctica acabas con ocho o diez marcas en una hora, y esas ocho o diez son casi exactamente las partes que vas a usar. En Voice Studio lo hace el botón de bandera durante la grabación, y las marcas quedan pulsables después.

Después: primero la transcripción, luego las citas

Transcribe el mismo día, mientras recuerdas quién dijo qué y cuál era ese nombre mascullado. Luego lee la transcripción contra el audio una vez. Dos cosas que conviene saber de antemano:

Nunca publiques una cita sacada de una transcripción sin revisar. Escucha el audio de todo lo que vaya entre comillas. Son unos minutos, y es toda la diferencia entre una transcripción y una fe de erratas.

Conservar el material

Una entrevista es material de partida, así que guarda el audio y no solo el texto. Saca ambos del teléfono esa misma semana: exporta el archivo de audio y la transcripción, y ponlos donde tu copia de seguridad habitual ya llegue. En Voice Studio puedes compartir el propio archivo de audio y exportar la transcripción en TXT o JSON, o exportar de una vez una copia JSON de todo.

Si prometiste anonimato, decide ahora cuánto tiempo conservas el audio y dónde. La respuesta «en mi teléfono, indefinidamente» también es una decisión, solo que no meditada.

Preguntas frecuentes

¿Necesito permiso para grabar una entrevista?

Depende de la jurisdicción: en unas hace falta el consentimiento de todas las partes y en otras basta con una. Preguntarlo grabado al principio cuesta diez segundos y lo resuelve en cualquier caso.

¿La transcripción del iPhone distingue dos voces?

No. El reconocimiento de voz de iOS devuelve texto continuo sin etiquetas de hablante. En una entrevista a dos, marcar los turnos al revisar es suficientemente rápido.

¿Merece la pena un micrófono externo?

Una corbatera en tu entrevistado ayuda mucho en una sala ruidosa. En una sala silenciosa, acercar el teléfono te da casi el mismo beneficio por nada.

¿Y si entra una llamada a mitad?

iOS le cede el micrófono a la llamada. El modo avión elimina el riesgo. Si ocurre, una grabadora bien hecha pausa y reanuda en el mismo archivo en vez de perder la primera mitad.

Pruébalo en Voice Studio

Voice Studio graba, transcribe dentro de tu iPhone y archiva cada nota por hora y lugar, para que la idea que se te ocurrió en el coche siga estando localizable el mes que viene.

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